GLa cifra de muertes es como la de 1945, cuando la esperanza
de vida era de 32 años menos
Hace siete años que Galicia pierde población. Un goteo
continuo que rebaja el peso de la comunidad en el Estado de manera progresiva y
que ya había adelantado en una fase anterior, entre 1982 y el 2002, la senda
menguante que ahora sufre el censo de gallego con esa caída poblacional que ya
no cesa desde el 2012.Cuanta más población pierde Galicia menos potencial tiene
en el conjunto de España.
De cada cien españoles once eran gallegos a comienzos
del siglo XX. Hoy ya son menos de seis de cada centenar. Estadísticamente esa
evolución negativa tiene una explicación simple, pero no por ello exenta de
dramatismo: no nacen suficientes niños en Galicia como para garantizar la
estabilidad numérica de su población y, a la par, la cifra anual de muertes se
equipara ya con la de 1945, cuando la esperanza de vida se situaba, en aquel
momento de la posguerra, en torno a los 55 años en lugar de en los 83 actuales.
En el 2017 nacieron en Galicia menos de 19.000 niños y murieron casi 32.000
personas. El saldo vegetativo es adverso, por tanto, en 13.522 personas.
Saldo vegetativo en Galicia
Los números rojos se han instalado en ese balance natural
desde 1988, 30 años seguidos en los que los alumbramientos son insuficientes
para cubrir los decesos. En 1945, por partir del mismo horizonte, nacían más de
61.000 niños en Galicia y morían menos de 33.000 personas. Ese balance positivo
de más de 28.000 altas cayó por debajo de las 20.000 a finales de los años
sesenta, pese al baby boom. Bajó ya de los 10.000 en los años ochenta y no deja
de ser negativo desde el 88. Pero a
pesar de que se suman treinta años de saldo vegetativo negativo, la pérdida de
población no se ha enquistado hasta el 2012. La inmigración dio hasta ese
momento una oportunidad extra a Galicia de estabilizar su población, pero ahora
ya no es suficiente.
Superados los efectos más notables de la crisis, el saldo
migratorio vuelve a ser positivo y en el 2017 llegaron 6.683 personas más que
las que se fueron, cuenta que mitigó la de 13.522 nacidos menos que fallecidos.
Como el saldo vegetativo negativo no hace más que crecer y el de nacimientos sigue
bajando, en este momento harían falta unos 7.000 nacimientos a mayores al año
para aprovechar el afluente de la inmigración y conseguir volver a crecer
poblacionalmente. En el 2017 nacieron 50 niños al día en Galicia, y en el
primer semestre del 2018 ya solo 46, cuando la cifra necesaria para dejar de
seguir cayendo sería de 71 alumbramientos por jornada, algo impensable aunque
se disparase la llegada de inmigrantes.
El avejentamiento de la población gallega, que hace que los
escalones superiores de la pirámide de edad ya tengan más integrantes que la
base que forman niños y jóvenes, aboca a augurar un escenario en el que el
escalón entre fallecimientos y nacimientos se agrande aún más, haciendo buenas
las proyecciones de población que dibujan una Galicia de 2,5 millones de
habitantes para el año 2033. La griega Euritania es la zona de Europa con menos
bebés, y Ourense, la séptima. La falta de nacimientos es un problema
generalizado en Europa, pero Galicia se sitúa a la cabeza del continente en
caída en los índices de natalidad. La prefectura griega de Euritania es la que
marca el referente más bajo en llegada a este mundo de niños cada ejercicio.
Por cada mil habitantes solo nacen al año 5,1 bebés.
Solo una décima más
contabiliza la división estadística de la Unión Europea en Zamora, el segundo
territorio con menos nacimientos y, por ende, de los que más abocados están a
un duro envejecimiento de su censo. De nuevo otro territorio griego, Phocis,
aparece en el extremo estadístico del ránking de natalidad más baja (5,4 por
cada mil residentes), seguido del Alto Támega portugués (5,5), la llanura de
Cerdeña del Campidano y Carbonia Iglesias, ambas en la misma isla italiana (5,6
nacimientos por cada millar de habitantes). Y en el séptimo lugar aparece
Ourense, con 5,7 niños en esa tasa de natalidad bruta. Lugo es la
vigesimoséptima demarcación europea con menos nacimientos (la provincia
contabiliza 6,3 por cada mil residentes), Pontevedra es la 102.ª (7,2) y A
Coruña, la 139.ª (7,4), según los registros de Eurostat. La media de Galicia en
ese listado es de siete bebés por cada mil vecinos, frente al récord de 38,9 de
Mayotte, isla gala en el Índico.

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