Recientemente se han publicado varios artículos
sobre la militancia masónica de Manuel Valls, el ex ministro del interior
francés. Era una información que el “partido naranja” intentaba ocultar en la
medida en que parte de sus votos proceden de una derecha que ve con recelo y
desconfianza a la masonería. Ciudadanos se ha limitado a explicar que Valls
estuvo en la masonería… pero ya no está. De hecho, es cierto que presentó la “plancha
de quite” en el Gran Oriente de Francia. Valls estaba afiliado a la logia de
Evry, que se llamaba Ni Maîtres Ni Dieux
(Ni amos ni dioses). Sin embargo, Gioele Magaldi, en su libro Masones, Sociedad de Responsabilidad
Ilimitada, pone en boca de un venerable maestro, la afirmación de que Valls
pasó a militar recientemente en algunas Ur-lodges (superlogias
transnacionales), como Der Ring (donde se sitúa, entre otros, a Mario Draghi y
al ministro de Finanzas alemán, Wolfang Schaeuble), Edmund Burke y Compass
Star-Rose. Así pues, Valls no sería un “masón durmiente”, sino afiliado a una
logia supranacional compuesta por personajes de la Europa neoliberal.
Lo sorprendente es que en el ayuntamiento de Barcelona, la
masonería siempre ha tenido especial arraigo (su momento de gloria fue la
celebración del Foro de las Cultural 2004, doce años después de las Olimpiadas
del 92, en las que toda la programación e incluso el pabellón central estaban
construidos según las directivas masónicas). Hasta ahora la masonería barcelonesa
estaba distribuida, casi de manera uniforme, entre todos los partidos políticos
(ERC, CiU, PP) pero con cierta tendencia a concentrarse en el PSC, al menos en
el ayuntamiento de Barcelona y en el de Hospitalet. Sin embargo, la llegada de Valls
ha hecho que buena parte de los miembros de la Gran Logia de España residentes
en esta ciudad, hayan empezado a afiliarse a Ciudadanos y a dejar atrás su estancia
en el PP (donde incluso un secretario técnico de Cataluña era miembro de la
masonería) y especialmente del PSC.
Entendámonos: Valls no es un “conspirador”, ni la masonería
actual el mejor marco para conspiraciones de poder… Valls y la masonería son piezas
oportunistas y sin escrúpulos que están allí donde están posibilidades de vivir
de los presupuestos públicos. Por el momento, en las reuniones organizadas por Ciudadanos
están acudiendo rostros habituales de las distintas obediencias masónicas.
Dentro de las logias, al menos en principio, está prohibido hablar de política
y de negocios, pero no es menos cierto que en el interior de las logias se hace
política y se trenzan negocios. Y esta es la esperanza de Valls y de los “hermanos
tres puntos”.
Problema: durante la campaña electoral se va a hablar mucho
de la militancia masónica de Valls. Hace falta ver si parte de su electorado
natural, motivado especialmente por el origen anti-independentista de
Ciudadanos, accede a entregar su voto a un candidato a alcalde que pertenece a
la misma asociación a la que pertenecieron Macià, Companys, Irla y Tarradellas,
los cuatro primeros presidentes de la Generalitat de Catalunya. Dado que el
voto a Ciudadanos se inició como un voto de protesta contra el independentismo,
parece difícil que esos votos vuelvan al PP del que partieron… ¿A qué otra
opción podrían ir? Ahí está Vox para recordar la militancia masónica de Valls.
No dudamos que van a utilizar estas informaciones en su campaña. Falta saber si
esta candidatura encuentra a sus candidatos más adecuados.

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